Alteraciones en el proceso de Interacción y Comunicación de 0 a 12 meses

Antes de la aparición del lenguaje, el bebé va desarrollando competencias y habilidades básicas gracias a la interacción con sus adultos de referencia. Gracias a esta relación de dependencia psicoafectiva, el niño y el adulto van creando un contexto de regularidad en los cuidados en el que se producen infinidad de encuentros que favorecen la relación y la interacción. Hablamos de la comunicación no verbal y su importancia a la hora de desarrollar la sintonía afectiva que favorece la interacción, la comunicación y el intercambio entre el adulto y el bebé.

 

Desde el nacimiento hasta los dos años de edad, es importante tener en cuenta la relevancia que tienen el desarrollo de las capacidades perceptivas del niño y su cuidador, así como la capacidad de poder establecer el ajuste y sincronía afectiva necesaria para poder participar y aprender de la interacción. El bebé en esta etapa pasa de una dependencia absoluta del adulto a lograr el desarrollo de las competencias emocionales y cognitivas que favorecen su proceso de separación y diferenciación para alcanzar su independencia. Durante este período podemos observar signos de alarma que nos indican que su capacidad de interacción y comunicación no se está desarrollando de la manera adecuada, como por ejemplo una falta de contacto ocular, excesiva irritabilidad, falta de respuesta a estímulos, la no aparición de la sonrisa social, entre otras conductas que facilitamos más adelante.  Es importante que cuando la familia detecta o siente que algo no va bien, busque ayuda especializada que evalúe y proponga si fuera necesario el tratamiento adecuado a la situación. Pensamos que cuanto antes se intervenga con un niño y su familia cuando se valoran dificultades en la interacción, mejor será el pronóstico y proceso evolutivo, siendo tan importante atender al bebé como a la familia para lograr que las interacciones sean saludables.

 

Consideramos que al encontrarnos con un niño que presenta dificultades en la relación, se ponen de manifiesto alteraciones en el desarrollo que afectan al proceso de interacción, limitando el desarrollo del vínculo de apego seguro necesario para que pueda explorar y aprender del entorno y de los demás. Son numerosas las familias que consultan preocupadas porque sienten que su bebé no responde de manera adecuada a la interacción, dando lugar a mucha frustración e incertidumbre dado que es un pilar fundamental para el desarrollo integral del niño o niña.

 

A continuación, se exponen los aspectos evolutivos que se esperan durante el primer año de vida del bebé, los posibles signos de alarma que podemos observar en esta etapa, así como algunas recomendaciones para poder estimular y lograr una mejora en las dificultades que puedan observar, siendo importante siempre que observemos alguna de ellas acudir a su pediatra para que les derive a los profesionales especializados que puedan atenderle y ayudarle si fuera necesario.

 

 

 

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