La revisión médica deportiva

 

 

La actividad física en niños y adolescentes es uno de los hábitos de vida saludable más importantes y produce múltiples beneficios, entre los cuales destacan: el mantenimiento y la mejora de la capacidad física y de la salud mental, la prevención de la obesidad y de la osteoporosis en la edad adulta, la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares y la facilitación de las relaciones sociales.

 

El reconocimiento médico deportivo tiene como objetivo la detección de enfermedades que, o bien contraindiquen la práctica deportiva o bien hagan recomendable seguir una serie de indicaciones y hacer un seguimiento médico que permitan realizar deporte de forma segura para la salud y prevenir lesiones.

 

Es importante diferenciar entre las revisiones médicas deportivas (que llevan a cabo especialistas en cardiología, medicina del deporte y traumatología) y las revisiones de salud que llevan a cabo los especialistas en pediatría de forma periódica en la consulta, pues se trata de exámenes de salud con objetivos diferentes .

 

La revisión médica deportiva está dirigida, fundamentalmente, a la exploración del sistema cardiovascular y del aparato locomotor. En cuanto al aparato locomotor, la revisión médica se dirige a valorar la fuerza y la movilidad de los diferentes grupos musculares y articulares, así como la integridad de ligamentos y tendones. La evaluación cardiovascular está dirigida a la detección de enfermedades cardiovasculares con riesgo de muerte súbita. Para ello es importante tener en cuenta el tipo de deporte que practica el niño, así como las horas de dedicación semanal. Hay que considerar los antecedentes personales de enfermedades, de síntomas con el esfuerzo (palpitaciones, sensación de falta de aire, dolor de pecho) y si existen antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares o de muerte súbita. La exploración física se dirige a la detección de arritmias, soplos u otros ruidos cardiacos anómalos y a la medición de la presión arterial. Se recomienda la realización de un electrocardiograma en reposo para detectar arritmias asintomáticas y completar la valoración del funcionamiento cardiaco.

 

En algunos niños puede estar indicada la realización de otras pruebas, como analíticas de sangre, ergometría (prueba de esfuerzo), ecocardiografía o Holter-ECG (electrocardiograma de 24 horas) para completar el estudio y hacer una recomendación personalizada sobre la práctica deportiva.

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Entradas destacadas

"Se me ha escapado el pipí": pautas para establecer la continencia urinaria en la infancia

October 14, 2018

1/10
Please reload

Entradas recientes

October 10, 2018

October 2, 2018

October 1, 2018

September 28, 2018

Please reload

Archivo